Para entender la situación nacional hay que distinguir entre centros con protestas, centros que suspendieron las clases y lugares donde hubo violencia. Según un balance del Ministerio de Educación recogido por Le Parisien, 413 centros habían registrado acciones de protesta o alteraciones el lunes por la mañana. No es una cifra de edificios incendiados ni un recuento de todos los centros cerrados.
Qué llevó a los estudiantes a movilizarse
El movimiento surgió en la región de París en septiembre y se extendió a otras ciudades. Reuters y Euronews informaron de quejas por falta de profesores, ausencias sin cubrir, aulas masificadas y edificios deteriorados. Los participantes sostienen que estos problemas dificultan el aprendizaje y la preparación de los exámenes. La disputa afecta, por tanto, a la vida escolar cotidiana además del presupuesto.
Algunas manifestaciones y bloqueos fueron pacíficos. Otros estuvieron acompañados de daños materiales y ataques. Los representantes estudiantiles se desmarcaron de la violencia, pero expresaron su decepción tras la reunión del viernes con el ministro de Educación y pidieron continuar las movilizaciones. Sus reivindicaciones deben distinguirse de los actos de los agresores.
Qué significan las distintas cifras
El ministro del Interior, Laurent Nuñez, afirmó el viernes 2 de octubre que 735 centros se habían visto afectados por el movimiento y que hubo violencia en las inmediaciones de 158 de ellos. Según la información de AFP publicada por L’Est Républicain, también anunció 1.747 detenciones ese día y más de 5.000 desde el lunes 28 de septiembre. La cifra diaria está incluida en el total acumulado: no deben sumarse.
Son datos de detenciones iniciales por parte de la policía. No equivalen a acusaciones formales ni a condenas, y tampoco demuestran por sí solos que todas las personas detenidas participaran en actos violentos.
El domingo, el ministro de Educación, Édouard Geffray, dijo que 24 centros habían sido incendiados o destrozados y que 78 trabajadores del sistema educativo habían resultado heridos desde el inicio de los acontecimientos. Calculó que entre 400 y 500 institutos suspenderían total o parcialmente las clases el lunes por motivos de seguridad. Era una previsión, no el balance definitivo del día. El dato de alteraciones del lunes por la mañana corresponde también a otra categoría y a otro momento.
Una investigación para esclarecer lo ocurrido en Lens
Según Le Parisien, el incidente ocurrió cerca del instituto de formación profesional Auguste-Béhal. El adolescente perdió la mano izquierda y fue trasladado a un hospital de Lille. Las autoridades señalaron que su vida no corría peligro.
El fiscal de Béthune, Étienne Thieffry, dijo que todavía no podía establecer si el joven había recogido la granada o si esta había sido lanzada hacia él. La investigación fue encomendada a la inspección de la Policía Nacional, la IGPN, para reconstruir la secuencia y examinar las condiciones de uso de la granada. Los primeros relatos sobre cómo se produjo la lesión no son conclusiones de la investigación; tampoco se presenta aquí como confirmado el tipo de granada.
El caso se suma a otras lesiones graves y agresiones. Euronews informó de que un alumno perdió la visión del ojo derecho tras enfrentamientos en Tours y de que su familia presentó una denuncia. En Belfort, un policía fue golpeado por un grupo de jóvenes. En La Ciotat, un profesor de 59 años fue agredido y rociado con gasolina; un sospechoso de 16 años fue detenido el domingo en Marsella. Son incidentes distintos, con circunstancias que deben examinarse por separado.
Promesas del Gobierno y otra jornada de protestas
Nuñez defendió la actuación policial contra la violencia. Organizaciones educativas criticaron, en cambio, las tácticas de la policía y las lesiones sufridas por alumnos. La responsabilidad penal en cada agresión o lesión depende de las pruebas y de las investigaciones, no de una postura general a favor o en contra del movimiento.
Según Reuters, el primer ministro Sébastien Lecornu pidió a los ministros que presenten antes de finalizar octubre las primeras decisiones para responder a las quejas estudiantiles, con costes, financiación y calendario. También quiere acelerar el debate de una iniciativa para que los responsables de daños materiales asuman su coste. Se trata de una propuesta legislativa, no de una ley ya vigente.
Se prevén nuevas manifestaciones el martes 6 de octubre, con apoyo sindical. La prueba inmediata para el Gobierno es restablecer las clases en condiciones seguras. A más largo plazo, deberá demostrar que sus compromisos se traducen en docentes en las aulas y mejoras en las condiciones que impulsaron las protestas.