La manifestación coincidiría con una jornada de recuerdo de los asesinados y secuestrados para judíos londinenses y partidarios de Israel. La información consultada no establecía que los organizadores hubieran aceptado modificar la fecha.
Una marcha en una jornada de duelo
Según la policía, un grupo denominado University of London Coalition tenía previsto empezar a marchar al mediodía desde King’s College London hacia University College London. El cuerpo indicó que había tenido dificultades para identificar y contactar con los organizadores responsables.
El subcomisario adjunto James Harman pidió tanto a los organizadores como a posibles participantes que consideraran el dolor que podía causar la fecha elegida. Reconoció que para muchos londinenses el 7 de octubre será una jornada de duelo y reflexión, con vigilias previstas.
La petición se refería a la fecha y sus efectos. No anunciaba que participar en cualquier manifestación propalestina constituyera por sí mismo una infracción penal.
Petición de ayuda a las universidades
La policía afirmó que había escrito a las universidades implicadas para pedir colaboración contra la intimidación, el acoso y la exclusión de estudiantes y trabajadores judíos. Los informes identificaron King’s College London, UCL, la London School of Economics y SOAS.
El comunicado reconoció la libertad de expresión, la protesta pacífica y el debate académico. Al mismo tiempo, subrayó que los miembros judíos de las comunidades universitarias deben poder participar plenamente y con seguridad en la vida del campus.
Esas responsabilidades no equivalen a una determinación de que un estudiante o institución concreta haya infringido la ley. La información consultada no incluía una respuesta sustantiva de los organizadores al llamamiento policial.
Cambiar la fecha no equivale a prohibir
Harman explicó que la policía no concede ni deniega simplemente permiso para marchar. Puede imponer condiciones conforme a la legislación de orden público y, en circunstancias restringidas, solicitar una prohibición al responsable del Ministerio del Interior.
La policía no anunció que se cumpliera el umbral necesario para esa medida excepcional. Indicó que, si la marcha continuaba, impondría y publicaría condiciones sobre su recorrido y horario.
Existe, por tanto, una diferencia entre pedir que cambien los planes y prohibir legalmente un acto. El comunicado respalda la primera descripción, no que la marcha estuviera prohibida o recibiera aprobación oficial.
Qué queda por decidir
Las próximas novedades sustantivas serían un cambio de fecha o la publicación de las condiciones policiales definitivas. Los preparativos no permiten dar por celebrada la marcha ni atribuirle detenciones o disturbios todavía inexistentes.
La policía señaló que incumplir condiciones aplicables o cometer delitos podría generar actuaciones. También destacó la respuesta a los delitos de odio y el derecho a la protesta legal.
Para los estudiantes judíos, la cuestión es si podrán conmemorar el aniversario y participar en la vida universitaria sin intimidación. La policía expuso su enfoque; los acuerdos finales y la respuesta de los organizadores seguían pendientes.