Qué demuestra la cifra de 150
El artículo sitúa esos casos en «el año pasado», pero no aporta una lista de incidentes ni las fechas exactas del período. Tampoco identifica expresamente a Hirsch como fuente de ese número. Debe leerse, por tanto, como una afirmación del medio, no como un balance oficial verificado de forma independiente.
Por separado, Hirsch, del Centro de Jerusalén para Asuntos Exteriores y Seguridad, cuestionó cómo el aparato de seguridad había llegado a una dimensión que estima entre 67.000 y 70.000 efectivos. Su preocupación va más allá de los ataques individuales: apunta a la capacidad de actuación de una fuerza armada mayor.
Los 12.000 dependen del territorio
El anexo de seguridad original de Oslo II establecía un máximo conjunto de 30.000 policías palestinos: hasta 12.000 en Judea y Samaria, denominada Cisjordania en el acuerdo, y 18.000 en Gaza.
Son ámbitos de recuento distintos. En las conclusiones de su estudio del 15 de julio, Hirsch estimó unos 70.000 efectivos en total y más de 50.000 en Judea y Samaria. Son estimaciones suyas, no un censo actual verificado. El límite regional de Oslo no puede compararse directamente con el total de las fuerzas.
La coordinación también entra en el debate
El mismo artículo recoge otro enfoque del general de división retirado Eitan Dangot, antiguo responsable del organismo israelí de coordinación en los territorios. Defendió la importancia de la coordinación de seguridad para la estabilidad, a la vez que pidió preparación sostenida ante la posibilidad de que las fuerzas palestinas emplearan sus armas contra Israel.
La cuestión es cómo sopesar la cooperación actual y una amenaza futura potencial. El reportaje citado no demuestra que se haya impartido una orden para lanzar un ataque masivo.