La acusación de fomentar divisiones
Pezeshkian acusó a Washington e Israel de intentar profundizar las discrepancias dentro del país después de no alcanzar sus objetivos por medios militares. Se trata de su interpretación de la estrategia de ambos países, no de una descripción de sus planes corroborada de forma independiente.
El cambio de enfoque resulta significativo. Tras descartar una rendición militar, señaló otra posible debilidad: la forma en que se gobierna Irán.
Un mensaje dirigido a los alcaldes
Según Tasnim, Pezeshkian habló el 29 de septiembre ante alcaldes de grandes ciudades y capitales provinciales. Su llamamiento a la unidad tuvo, por tanto, como destinatarios a responsables de la administración local.
IRNA informó de que pidió incorporar a distintos grupos a la gestión del país. También advirtió que cualquier sector que se atribuya toda la sabiduría y el derecho exclusivo a decidir puede terminar debilitando a Irán.
La unidad como respuesta
Pezeshkian aseguró que la solidaridad y la participación popular ayudarían a frustrar los planes hostiles y resolver los problemas del país. Su promesa de resistencia incluía así una condición interna: la cooperación de la población.
Las declaraciones no presentaron un nuevo calendario militar. La exigencia concreta se dirigía a los responsables iraníes: incorporar a más sectores de la población a las decisiones sobre la gestión del país.