La embajada de Polonia en Estados Unidos publicó el 5 de octubre de 2026 una dura carta dirigida a Tucker Carlson, en la que le exige retractarse de sus comentarios sobre la Alemania nazi y disculparse públicamente. Bogdan Klich, encargado de negocios y jefe de la misión en Washington, acusó al comentarista estadounidense de tergiversar la historia y justificar a Adolf Hitler.
Klich vinculó las declaraciones con la memoria de las víctimas del nazismo, incluidos los militares estadounidenses muertos o heridos en la lucha por liberar Europa. Su protesta va así más allá de las fronteras de Polonia: también cuestiona cómo se presenta al público estadounidense la guerra contra el régimen nazi.
La entrevista que provocó la protesta diplomática
La intervención sigue a la entrevista de Carlson con Jacob Rees-Mogg, exministro y exdiputado británico. Según la cobertura de Radio Polonia, Carlson aludió a territorios y poblaciones alemanas y a los acuerdos posteriores a la Primera Guerra Mundial al abordar la invasión de Polonia. También puso en duda que combatir en la Segunda Guerra Mundial beneficiara a Gran Bretaña.
Rees-Mogg rechazó ese enfoque y advirtió de que Carlson se acercaba a una defensa de Hitler. El comentarista negó estar defendiéndolo, según las informaciones sobre la conversación. Esa negativa formó parte de la entrevista, anterior a la publicación de la carta de la embajada.
Las acusaciones de la carta polaca
Klich sostuvo que describir suelo polaco como territorio alemán habitado por alemanes servía para justificar la agresión del Tercer Reich. Reclamó una retractación pública e inmediata y disculpas, y defendió que la libertad de expresión no debe utilizarse para rehabilitar la propaganda nazi ni deshonrar a las víctimas.
El diplomático también abordó las declaraciones de guerra de Gran Bretaña y Francia. A su juicio, fueron más que el cumplimiento de un compromiso político con Polonia: sostuvo que ambos países habrían sido atacados aunque no hubieran declarado la guerra. Se trata de su valoración de un curso alternativo de la historia, distinta de la secuencia de hechos documentada.
Los hechos históricos en discusión
El Museo Conmemorativo del Holocausto de Estados Unidos documenta que Alemania invadió Polonia el 1 de septiembre de 1939, dando inicio a la Segunda Guerra Mundial en Europa. Gran Bretaña y Francia declararon la guerra el 3 de septiembre, conforme a sus garantías a Polonia. Los acuerdos territoriales anteriores forman parte del contexto, pero no cambian qué Estado inició la invasión.
Esa precisión también importa para la memoria del Holocausto. El régimen nazi, sus aliados y colaboradores asesinaron a seis millones de judíos europeos. El museo describe una persecución que se radicalizó progresivamente hasta culminar en el asesinato masivo. Ese recorrido sitúa la discusión sobre el origen de la guerra y la responsabilidad del agresor más allá de un debate sobre fronteras.
La exigencia polaca pone el foco en la responsabilidad por lo que se difunde. Examinar decisiones políticas y sus costes requiere pruebas; presentar las razones alegadas por un agresor como si lo eximieran de responsabilidad por una invasión supone una afirmación diferente. Klich protesta por ese salto y pide una rectificación pública que llegue a la audiencia que escuchó los comentarios originales.
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