Las piedras alcanzaron los vehículos al salir
Fleur Hassan-Nahoum, participante en la visita de Regavim, dijo que los agresores lanzaron piedras contra los vehículos cuando el grupo abandonaba esta localidad palestina de Judea y Samaria. Una de las piedras rompió la ventanilla de un coche e hirió levemente a un pasajero, atendido por sanitarios de las Fuerzas de Defensa de Israel.
Hassan-Nahoum describió a un grupo que viajaba en tres coches. Después de que varias personas rodearan los vehículos y exigieran que se marcharan, los visitantes giraron hacia la salida. Allí comenzó el lanzamiento de piedras. Explicó que los pasajeros se agacharon dentro del coche antes de que una piedra rompiera el cristal.
Su relato sigue la secuencia desde el intento de abandonar el pueblo hasta la rotura de la ventanilla y la atención médica. Los vehículos ya se dirigían hacia el exterior cuando ocurrió el ataque.
Seis nacionalidades y un apoyo compartido a Israel
El grupo incluía ciudadanos de Estados Unidos, Argentina, Canadá, Francia, Reino Unido y Sudáfrica. Eran influencers llegados del extranjero para participar en una visita de Regavim y que expresan públicamente su apoyo a Israel.
La nacionalidad importa en la pregunta que plantea ahora el ataque. Que ciudadanos extranjeros resulten heridos en Judea y Samaria puede atraer atención internacional. En esta ocasión, quienes viajaban en los coches eran visitantes cuya posición pública es favorable a Israel.
Los hechos inmediatos merecen atención por sí mismos: quién fue atacado, cómo se rompió la ventanilla y por qué un pasajero necesitó asistencia sanitaria. Ese interés no debería disminuir cuando las personas heridas apoyan a Israel y el caso llega a los titulares o provoca exigencias públicas.
La agresión del viernes ocurrió a unos 1,5 kilómetros
El ataque a pedradas se produjo aproximadamente a 1,5 kilómetros del lugar donde la fotoperiodista estadounidense Heidi Levine fue «agredida» el viernes 16 de octubre.
Ambos incidentes dejaron ciudadanos extranjeros heridos. Los lugares están próximos y entre los ataques pasaron tres días. Esta vez, las víctimas eran personas procedentes del extranjero que apoyan a Israel.
Esa combinación plantea una pregunta directa a los medios y a las figuras públicas que reaccionan ante ataques contra extranjeros: ¿habrá las mismas exigencias de condena y rendición de cuentas cuando los heridos se sitúan del lado de Israel?
El pueblo que Huckabee visitó en septiembre
Turmus Ayya es un pueblo hostil donde muchos residentes tienen ciudadanía estadounidense. El embajador de Estados Unidos en Israel, Mike Huckabee, lo visitó el 5 de septiembre, aproximadamente un mes y medio antes del ataque a los influencers.
Durante aquella visita se desató un «revuelo», también en los medios israelíes, cuando un judío pasó por la zona en su vehículo. Huckabee levantó el teléfono para grabarlo y el paso del vehículo se convirtió en un tema informativo.
El conductor, Amishav Melet, se identificó después y dijo que respondía a una alerta de seguridad en un vehículo Ranger. Afirmó que saludó a la delegación y a los equipos de prensa y siguió su camino. También describió cómo fue presentado posteriormente como un colono peligroso.
El pueblo que atrajo atención durante la visita del embajador ha sido ahora escenario de un ataque a pedradas contra extranjeros que apoyan a Israel. Una ventanilla quedó rota y un pasajero resultó herido. ¿Generará los mismos titulares, condenas públicas y peticiones de responsabilizar a los agresores cuando las víctimas apoyan a Israel?