Dinero militar separado de la ayuda a familias
Fuentes de seguridad libanesas y una persona cercana a Hezbolá dijeron a Reuters que los fondos iraníes buscaban reforzar sus capacidades militares. No se documentaron públicamente el importe exacto, las fechas ni la ruta de las transferencias. Se trata de información atribuida a fuentes anónimas, no de una contabilidad confirmada oficialmente.
Es un flujo distinto de los aproximadamente 200 millones de dólares que Reuters había mencionado a comienzos de octubre para familias desplazadas. El nuevo informe describe apoyo militar adicional. No establece que toda la ayuda familiar anunciada anteriormente se haya destinado a comprar armas.
Drones y problemas de coordinación en combate
Dos fuentes de seguridad libanesas señalaron como prioridades adquirir explosivos y producir drones para atacar posiciones israelíes en el sur del Líbano. Otras fuentes describieron la restauración de sistemas de mando y control dañados. La oficina de prensa de Hezbolá rechazó que esos sistemas hubieran colapsado.
Las fuentes identificaron Bint Jbeil y la cresta de Ali al-Taher como frentes donde las pérdidas pusieron de manifiesto problemas de coordinación. Según su relato, las unidades pequeñas y el uso restringido de armas antitanque dejaron aislados a algunos combatientes ante los sistemas israelíes operados a distancia. Esa evaluación no fue confirmada íntegramente por Israel.
El ejército israelí dijo a Reuters que utiliza sistemas operados a distancia para vigilar el sur del Líbano y reducir la exposición de sus soldados a amenazas. Se abstuvo de comentar el informe general sobre el rearme. Su respuesta no confirma, por tanto, las cantidades atribuidas a Irán.
Los explosivos incautados llegan a la justicia
El 15 de octubre, un representante de Hezbolá reconoció que unos explosivos incautados por las autoridades libanesas pertenecían al grupo y afirmó que se utilizarían contra fuerzas israelíes. Un funcionario de la organización y una fuente de seguridad dijeron a Reuters que estaban destinados a drones explosivos. El reconocimiento de propiedad y la explicación del uso previsto son elementos diferentes.
El 30 de octubre, AP y LBCI, citando a la Agencia Nacional de Noticias libanesa, informaron de cargos contra 13 personas por el camión interceptado en Dahr al-Baydar. Las acusaciones incluyen posesión de armas y explosivos y delitos contra la seguridad del Estado. No son condenas ni prueban por sí mismas las transferencias iraníes descritas.
La posición israelí y la presión financiera estadounidense
En una comunicación del 8 de septiembre, el ejército israelí afirmó que Hezbolá trasladaba armas, restauraba instalaciones militares y reconstruía capacidades de la Fuerza Radwan. Israel describió esas actividades como amenazas a soldados y civiles y violaciones de los entendimientos de junio. Esa posición oficial precede al informe de Reuters de octubre.
Un portavoz del Departamento de Estado dijo a la agencia que Washington seguirá atacando las finanzas de Hezbolá con sanciones y otras medidas. El Tesoro estadounidense señaló que Irán encuentra más dificultades para obtener y mover dinero. Ambas declaraciones describen presión financiera, pero no demuestran que todas las transferencias estén bloqueadas.
El alto el fuego no resolvió la cuestión de las armas
Hezbolá abrió fuego contra Israel el 2 de marzo de 2026 en apoyo a Irán, lo que desencadenó la ofensiva israelí en el Líbano. La intensidad disminuyó durante el verano con acuerdos que incluían un alto el fuego, aunque continuaron ataques y enfrentamientos en el sur. Ya el 2 de diciembre de 2025, JNS había recogido una advertencia israelí sobre la rápida reconstrucción del grupo.
Para la frontera norte de Israel, las incógnitas son cuánta capacidad ha recuperado Hezbolá y cómo se harán cumplir las restricciones sobre sus armas. Las fuentes de Reuters describieron preparativos incompletos. El informe señala una amenaza persistente, sin establecer que se haya decidido o fijado la fecha de una nueva guerra.