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Política y diplomacia

Feiglin devuelve a los críticos la pregunta sobre la imagen de Israel

Al ser consultado sobre la reputación de Israel en el exterior, Moshe Feiglin sostiene que también deben examinarse las decisiones morales de sus críticos: "La cuestión es cómo los vemos nosotros."

Ilustración editorial de una bandera israelí junto a dos micrófonos y edificios de piedra inspirados en Jerusalén, con el logotipo de IsraelNews.io.
Bandera israelí y micrófonos · Aviso

Moshe Feiglin respondió a una pregunta sobre la imagen internacional de Israel cuestionando la autoridad moral de quienes lo juzgan. En la entrevista con subtítulos en inglés incluida en este artículo, el líder del partido Zehut afirma que el asunto central es qué lado eligen las personas en el extranjero y cómo se perciben esas decisiones desde Israel.

"No es una cuestión de cómo nos ven ustedes, sino de cómo los vemos nosotros", dice. Ese giro conduce su respuesta desde la crítica a personas en Canadá y Europa hasta una advertencia bíblica sobre bendecir y maldecir.

Crédito del video: canal de YouTube de Moshe Feiglin. Subtítulos en inglés.

Una pregunta sobre reputación, una respuesta sobre responsabilidad

La entrevistadora pregunta si le importa la imagen de Israel en Europa, Canadá y Estados Unidos. Describe esa imagen y las relaciones con esos países como situadas, a su juicio, en un mínimo histórico, y le consulta si lo considera un problema.

Feiglin no ofrece una estrategia de relaciones públicas ni rebate esa valoración con cifras de encuestas. Cuestiona la dirección del juicio. Su respuesta coloca la conducta de las personas en el extranjero junto a sus opiniones sobre Israel y convierte sus propias decisiones en el tema de la conversación.

La distinción es fundamental para entender su argumento. La entrevistadora pregunta por las consecuencias de cómo se percibe a Israel. Feiglin pregunta qué otorga autoridad moral a sus críticos y si sus posiciones deben examinarse antes de aceptar sus opiniones como el criterio al que Israel tiene que ajustarse.

Canadá y Europa pasan al centro de la respuesta

"Cuando veo a su gente en Canadá y en Europa marchando junta y estando del lado islamonazi, ustedes tienen una imagen muy mala aquí en Israel", afirma Feiglin, según el texto que aparece en los subtítulos en inglés del video.

La acusación es su caracterización de las personas a las que critica. El fragmento no identifica una marcha, una organización o un incidente concreto. Aun así, deja clara su posición: considera que el lado elegido por esas personas es un asunto más importante que su desaprobación de Israel.

También cambia quién tiene capacidad de juzgar dentro de la conversación. La pregunta comienza con observadores de países occidentales evaluando a Israel. Su respuesta incorpora a los israelíes como personas que también tienen derecho a evaluar a esos observadores y sus decisiones.

Por eso resulta relevante la expresión "imagen muy mala". Feiglin toma el lenguaje sobre reputación empleado por la entrevistadora y lo aplica a los propios críticos. En su razonamiento, estar fuera de Israel no sitúa a nadie fuera del escrutinio moral.

El significado de un 'tribunal supremo moral internacional'

A continuación, Feiglin da a su argumento un fundamento religioso y nacional. Llama al pueblo de Israel, "aquí, en la tierra bíblica", el verdadero "tribunal supremo moral internacional". Presenta esa descripción como una afirmación sobre dónde reside la autoridad moral.

Se trata de una metáfora dentro de su respuesta, no del nombre de una institución judicial ni de una referencia a una sentencia. Su función es explicar por qué rechaza considerar la opinión extranjera como el veredicto definitivo sobre Israel. Su referencia es el pueblo de Israel y su vínculo bíblico con la tierra.

Esa afirmación también explica la fuerza de su frase posterior sobre "cómo los vemos nosotros". Reivindica un punto de vista independiente desde el que juzgar a los demás. En este intercambio no pide a la entrevistadora que mejore la imagen de Israel; pide a su audiencia que examine su propia posición.

Una advertencia bíblica cierra el intercambio

La entrevista termina con Feiglin invocando la Biblia: "Los que te bendigan serán bendecidos, y los que te maldigan serán maldecidos". Después se dirige a las personas de Canadá y del resto del mundo, preguntándoles cuál de esos caminos piensan elegir.

"¿Están con los hijos de Dios o no? Es su problema, no el mío", dice. El lenguaje religioso forma parte de su argumento: presenta la decisión como una responsabilidad moral con consecuencias espirituales, en vez de como un cálculo para obtener una cobertura favorable.

Las últimas palabras completan el recorrido de la conversación. Una pregunta sobre si le preocupan las percepciones externas se convierte en un desafío dirigido a quienes las forman. Feiglin sitúa en los críticos la responsabilidad de reflexionar sobre lo que sus posiciones dicen de ellos mismos.

A lo largo del breve intercambio, su mensaje es consistente: desde su perspectiva, una crítica llegada del extranjero no resuelve por sí sola la cuestión moral. Los israelíes pueden preguntar quién los juzga, junto a quién se colocan esas personas y si ese juicio merece ser aceptado.

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