Una participación elevada y un debate que va más allá del resultado
La revisión citó una participación estimada del 78% del electorado y del 80% entre los ciudadanos árabes de Israel. La ADL la describió como la más alta en décadas. Son estimaciones recogidas por la organización, no cifras electorales definitivas establecidas por ella.
Fueron las primeras elecciones parlamentarias israelíes desde el ataque terrorista encabezado por Hamás el 7 de octubre de 2023. Mientras los votantes elegían entre listas, algunas reacciones analizadas presentaron el propio acto de votar como prueba de una culpa colectiva israelí.
La ADL diferenció las coberturas regionales. Destacó que Al Arabiya separara los sondeos a pie de urna de los resultados oficiales y explicara los requisitos para formar una coalición. Esa distinción delimita el objeto de la revisión: las generalizaciones hostiles difundidas mediante comentarios electorales, no la cobertura de las elecciones en sí.
Calaveras y sangre para representar al electorado
La ADL citó una columna de Jassem Al Shammari en el diario catarí Al-Sharq que describía urnas hechas con cráneos palestinos y tinta electoral mezclada con sangre. Según la organización, el texto presentaba a los votantes israelíes como cómplices colectivos de la violencia.
También incluyó una publicación del diario libanés Al-Akhbar, al que describió como favorable a Hezbolá. Su composición utilizaba una calavera ensangrentada como urna y un juego de palabras árabe entre democracia y sangre. La ADL señaló que grupos antisionistas estadounidenses compartieron la publicación.
Estos ejemplos aparecen como representaciones de una sociedad mediante la muerte y la sangre. Son recursos polémicos, no documentación del procedimiento electoral ni pruebas sobre lo ocurrido en los centros de votación.
Los ejemplos de Irán, Egipto y Turquía
Según la ADL, Tasnim, agencia que vinculó con la Guardia Revolucionaria iraní, presentó las elecciones como una competición de brutalidad y genocidio. La embajada iraní en Ghana empleó la expresión "culto a la muerte". Son acusaciones y caracterizaciones de actores iraníes recogidas en la crítica de la ADL.
En Egipto, la organización señaló una columna de Hazem Hussein publicada en Youm7 el 27 de octubre de 2026. Afirmó que utilizaba comparaciones nazis y referencias animales para caracterizar colectivamente a los votantes israelíes.
La revisión también incluyó una manifestación en Ankara de la Unión de Jóvenes de Turquía, TGB, descrita por la ADL como una organización antisionista de extrema izquierda, y declaraciones de voces islamistas turcas. La organización presentó esos casos como ejemplos de un discurso que atravesaba fronteras políticas.
Voces estadounidenses de distintos campos
La ADL mencionó a Nick Fuentes y Sam Parker entre sus ejemplos de extrema derecha estadounidense. Según la revisión, incorporaron acusaciones de doble lealtad y teorías sobre operaciones escenificadas para arrastrar a Estados Unidos a un conflicto con Irán.
En la izquierda antisionista, describió publicaciones que rechazaban la importancia de elegir entre listas y reclamaban la eliminación del sionismo. También citó acusaciones contra Israel de Jewish Voice for Peace. Se trata de afirmaciones de esa organización y clasificaciones de la ADL, no de conclusiones demostradas por las elecciones.
Qué muestra el análisis preliminar de X
El Centro sobre Extremismo de la ADL examinó publicaciones antisemitas en inglés sobre las elecciones difundidas en X del 20 al 28 de octubre de 2026. Su análisis preliminar identificó entre los temas más frecuentes el supuesto control judío o sionista, las conspiraciones de falsa bandera y el uso de la identidad judía como insulto.
La revisión en cuatro idiomas y el análisis de X son componentes distintos. Los ejemplos generales describen discursos; los resultados de la plataforma corresponden a publicaciones en inglés. No permiten una comparación cuantitativa entre países o comunidades lingüísticas.
El resultado se refiere a las publicaciones analizadas. No establece qué proporción de todo el debate electoral fue antisemita. La conclusión central de la revisión es que, en los ejemplos documentados, el proceso democrático israelí sirvió para reproducir tópicos contra los judíos y borrar las diferencias entre ciudadanos, partidos y políticas gubernamentales.