El texto está fechado internamente el 13 de octubre y forma parte de las novedades presentadas por IAI durante la feria AUSA de Washington. La empresa mostró soluciones para tres tareas diferentes: observar amenazas, interceptar drones y proporcionar capacidad de respuesta aérea a fuerzas tácticas. La relación entre ellas no significa que sean productos equivalentes.
Qué se puso a prueba
Según ambas compañías, el FIRE STORM 250 permaneció en vuelo estacionario sobre un campo de batalla simulado, identificó objetivos con una cámara y efectuó disparos desde distintas distancias y alturas. La configuración integra una aeronave de IAI con la estación de armas por control remoto MICROLIGHT y una ametralladora M250 de SIG SAUER.
IAI afirma que la aeronave puede despegar y aterrizar verticalmente, por lo que no necesita una pista. Según la compañía, utiliza un motor de combustión interna que admite varios tipos de combustible y puede repostarse en el terreno. Estas características están pensadas para acompañar a unidades tácticas con necesidades limitadas de equipo de apoyo e infraestructura aeronáutica.
La decisión sigue siendo humana
IAI afirma que el operador recibe imágenes de los sensores, datos de seguimiento y opciones de intervención, y autoriza el uso del arma. Moshe Levy, responsable de la división de aeronaves militares, situó la combinación de percepción y acción en el centro del proyecto, manteniendo el control humano.
Esa descripción distingue la automatización de la autorización. Una aeronave puede volar sin piloto a bordo y ejecutar funciones automáticas sin que un sistema de inteligencia artificial decida por su cuenta atacar. La arquitectura descrita por la compañía mantiene a una persona dentro del proceso de decisión.
Interceptar sin una carga explosiva
HawkGuard, presentado por separado, responde a otra necesidad. IAI lo describe como una combinación de radar, sensores electroópticos, mando y control y drones interceptores. Según la empresa, la neutralización se realiza sin una cabeza explosiva, con el objetivo de evitar la onda expansiva y los efectos secundarios asociados a una detonación.
En declaraciones a Breaking Defense, el director ejecutivo de Elta, Dror Bar, explicó que el interceptor utiliza una red. También lo definió como una capa adicional de defensa, no como una respuesta universal frente a cualquier dron. Su función es detener amenazas aéreas; la del FIRE STORM 250 es reunir vigilancia y potencia de fuego para apoyar a fuerzas tácticas.
Un radar que puede cambiar de ubicación
POINT@AIR aborda un paso anterior: detectar la amenaza. Según IAI, elevar el radar mediante un aerostato amplía la línea de visión por encima del terreno y otros obstáculos. La empresa señala que el sistema está concebido para trasladarse y operar sin depender de infraestructura permanente.
Bar explicó a Breaking Defense que la plataforma sigue en fase de demostración mientras IAI trabaja con la estadounidense TCOM en su tamaño y configuración. IAI afirma que POINT@AIR combina el barrido electrónico y la rotación mecánica para cubrir todas las direcciones. Está diseñado para transmitir datos de vigilancia a sistemas de mando y control.
IAI afirma que la arquitectura modular de HawkGuard puede adaptarse a instalaciones fijas, fuerzas móviles y plataformas marítimas. Junto con el radar elevado y la aeronave con estación de armas, la exposición conecta respuestas a distintas necesidades tácticas: ampliar la observación, interceptar una amenaza aérea o actuar bajo la autoridad de un operador. Cada sistema conserva una función propia.