Una necesidad de atención que continúa
El Ministerio de Defensa israelí anunció el 6 de octubre que unos 30.000 soldados y miembros de las fuerzas de seguridad heridos se han incorporado a su Departamento de Rehabilitación desde el 7 de octubre de 2023. El balance de tres años describe una ampliación de la atención psicológica, el apoyo comunitario y las ayudas educativas, junto al persistente coste humano de la guerra.
Según el ministerio, el 63% de esas personas afronta consecuencias psicológicas y el 37%, lesiones físicas. La cifra mide incorporaciones al sistema de rehabilitación, no exclusivamente personas heridas físicamente en el campo de batalla. Tampoco significa que todas las incluidas en la categoría psicológica tengan un diagnóstico de trastorno por estrés postraumático.
El departamento atiende actualmente a 91.200 personas procedentes de todos los conflictos de Israel. Prevé que el número alcance unas 100.000 en 2028. Las nuevas incorporaciones se suman, por tanto, a una responsabilidad asistencial más amplia. La cifra para 2028 es una previsión, no el total actual.
Más recursos y servicios comunitarios
El presupuesto del departamento ha aumentado un 88% en tres años, hasta los 10.000 millones de séqueles, según Defensa. Más del 60% se destina a respuestas y tratamientos para las lesiones psicológicas y el estrés postraumático. Esos datos reflejan los recursos asignados, pero no miden la recuperación de los pacientes.
Entre los servicios ampliados figuran equipos móviles de emergencia e intervención en crisis, granjas de rehabilitación y alternativas comunitarias al ingreso psiquiátrico. Ofrecen distintos entornos de apoyo más allá de las consultas habituales. La actualización no establece cómo ha influido esa ampliación en los tiempos de espera ni en el acceso de cada paciente.
Volver a estudiar mientras avanza la reforma
Desde el inicio de la guerra, 2.425 personas heridas han recibido apoyo y financiación completa para estudios universitarios o formación profesional, afirma el ministerio. La educación y el empleo forman así parte de la respuesta rehabilitadora, junto con la atención médica y psicológica.
Defensa también señala que ha comenzado a aplicar recomendaciones aprobadas por el Gobierno en julio. Los cambios previstos incluyen transformar el departamento en una autoridad nacional de rehabilitación, asignar un contacto personal a cada persona herida y simplificar los trámites de reconocimiento. El inicio de la aplicación no significa que todas las medidas estén operativas. El sistema amplía su respuesta mientras sigue creciendo el número de personas que dependen de él.