Otro informe aporta una cifra sobre la asistencia estadounidense a la campaña. Según el New York Times, en una información publicada también por The Business Times, más de 200 analistas de inteligencia y asuntos militares de Estados Unidos ayudan a Arabia Saudí desde centros de mando dentro del reino. La cifra procede de un funcionario estadounidense en activo y otro retirado, ambos anónimos.
Qué implica la asistencia estadounidense
El trabajo descrito comprende inteligencia, planificación y ayuda para analizar y seleccionar objetivos en apoyo de las fuerzas del Gobierno yemení. Associated Press también informó de intercambio de inteligencia, identificación de objetivos y planificación operativa, citando a un funcionario estadounidense y otro regional. Son funciones de apoyo militar relevantes, pero esas informaciones no demuestran por sí solas una participación estadounidense en los bombardeos o los combates terrestres de esta campaña.
La distinción permite entender el reparto de funciones: las fuerzas alineadas con el Gobierno yemení llevan a cabo la campaña terrestre y la coalición encabezada por Arabia Saudí proporciona apoyo aéreo. Su portavoz, Turki al-Maliki, afirmó el 5 de octubre que 100 aviones de combate apoyaban la operación. AP advirtió que no había podido verificar de forma inmediata e independiente los detalles operativos de la coalición.
Versiones enfrentadas sobre los avances costeros
El 5 de octubre, el ministro yemení de Información, Moammar al-Eryani, declaró a Reuters que las fuerzas gubernamentales habían logrado el control efectivo de Bab el-Mandeb. Sin embargo, la misma información describía combates aún en curso en la zona, mientras los hutíes negaban los avances. La declaración del ministro no acredita, por tanto, un control indiscutido del estrecho ni el paso seguro de los buques mercantes.
Esta diferencia resulta importante al evaluar el objetivo general de la campaña. Anunciar la recuperación de un territorio no demuestra capacidad para conservarlo, mantener abiertas las rutas de abastecimiento o restablecer las instituciones civiles. Son pruebas distintas de lograr avances durante una jornada de combates.
Las consecuencias para Israel y la navegación
Bab el-Mandeb une el mar Rojo con el golfo de Adén. Su importancia para Israel reside en las rutas comerciales y en la amenaza hutí, que ha incluido ataques contra Israel y contra buques. Reducir esa amenaza podría favorecer un interés de seguridad israelí, pero compartir un interés no demuestra participación israelí en la operación. Las informaciones que sustentan este artículo no acreditan ese papel.
Tampoco un cambio de control en la costa eliminaría automáticamente el peligro marítimo. Reuters señaló que los hutíes podrían seguir atacando barcos con drones desde otras posiciones costeras y del interior. Los avances terrestres y las condiciones de navegación deben evaluarse por separado.
Para la población yemení, las prioridades inmediatas son la seguridad, las carreteras abiertas y el acceso a suministros. Al-Alimi se ha comprometido a no atacar a civiles, según las informaciones sobre sus declaraciones; esa promesa no garantiza su cumplimiento. El alcance de la ayuda exterior empieza a definirse. La capacidad de la campaña para establecer un control duradero y reducir los riesgos para los civiles y la navegación dependerá de sus resultados.