Los israelíes que volvieron del extranjero para participar en las elecciones del 27 de octubre pudieron influir en escaños disputados por márgenes estrechos. Sin embargo, las cifras publicadas no ofrecen una explicación plausible de que el bloque de Benjamin Netanyahu terminara el escrutinio con 53 escaños, ocho menos de los necesarios para una mayoría parlamentaria.
Según Ynet y Calcalist, el recuento completo dejó al bloque de Netanyahu con 53 de los 120 escaños de la Knéset, frente a 48 para el bloque encabezado por Gadi Eisenkot y 19 para los partidos árabes. La mayoría se sitúa en 61. La Comisión Electoral Central anunció que los resultados definitivos se publicarán oficialmente a más tardar el 4 de noviembre y que pueden cambiar hasta entonces.
Qué mide realmente la cifra de 67.000 personas
El número procede de Fly&Vote, una iniciativa de la organización estadounidense AID Coalition que ayuda a israelíes residentes en el extranjero a viajar a Israel para participar en las elecciones. La organización se presenta como no partidista y señala que los participantes pagan sus propios gastos de viaje.
The Jerusalem Post informó de que unas 23.000 personas respondieron a la encuesta de octubre de la iniciativa y que el 79,6% afirmó que pensaba viajar a Israel para votar. Fly&Vote advirtió que la participación era voluntaria y que la muestra no representaba al conjunto de los israelíes en el exterior. Su estimación de 67.000 electores potenciales se basaba en datos de inscripción, no en un recuento de quienes habían llegado.
La diferencia tiene consecuencias. Manifestar la intención de viajar, llegar a Israel y depositar un voto válido son pasos distintos. La estimación no demuestra que las 67.000 personas completaran los tres.
El tráfico aeroportuario tampoco resuelve la incógnita. Globes examinó cifras de la Autoridad de Aeropuertos de Israel que mostraban más llegadas que salidas antes de los comicios, pero esos totales no identificaban cuántos pasajeros regresaban específicamente para votar.
Indicios de apoyo a la oposición, sin un reparto fiable
Las entrevistas publicadas ofrecen motivos para pensar que los rivales de Netanyahu se beneficiaron del regreso de algunos electores. Associated Press habló con israelíes que explicaron que su oposición al Gobierno los había impulsado a viajar, incluidos antiguos partidarios de Netanyahu. El reportaje también mencionó a personas que regresaban y seguían apoyándolo.
Ynet entrevistó igualmente a viajeros que deseaban un cambio de Gobierno, entre ellos israelíes que volvían a votar por primera vez después de décadas en el extranjero. Sus testimonios describen sus propias motivaciones y el esfuerzo que estaban dispuestos a hacer para participar.
Esas entrevistas no constituyen una encuesta representativa. Los reportajes examinados no ofrecen un desglose fiable del porcentaje que apoyó a cada partido o bloque entre todos los retornados. Por tanto, no permiten asignar la totalidad de los votos estimados a la oposición ni identificar qué partido opositor obtuvo el mayor beneficio.
Por qué 1,5 escaños es una referencia de magnitud
Tomando como referencia ilustrativa unos 45.000 votos por escaño, 67.000 papeletas equivaldrían a aproximadamente 1,49 escaños en peso electoral total. Ynet también describió la estimación como el equivalente de alrededor de un escaño y medio. El cálculo supone que las 67.000 personas votaron.
Eso no significa que la oposición ganara 1,5 escaños adicionales. Israel distribuye los escaños según los votos recibidos por las listas que superan el umbral electoral del 3,25% de los votos válidos. Después asigna los escaños restantes mediante el método Bader-Ofer y los acuerdos de excedentes de votos. No existe un precio fijo de 45.000 votos para cada escaño.
El efecto depende de qué partidos recibieron las papeletas y de lo cerca que estaba cada uno de conseguir otro escaño. Los votos para aliados de Netanyahu reducirían cualquier ventaja de sus rivales. También importa cómo se distribuyeron los sufragios entre los distintos partidos.
Influir en escaños ajustados no demuestra un cambio de ocho
Un grupo relativamente pequeño de votantes puede ser importante cuando un escaño se disputa por un margen estrecho. El cruce del umbral electoral también puede amplificar el efecto de cambios en la participación. Por eso, una simple división no establece un límite exacto al impacto sobre los escaños.
Sin embargo, demostrar que los retornados privaron a Netanyahu de una mayoría exigiría un cálculo que mostrara que, sin sus votos, su bloque habría obtenido al menos 61 escaños en vez de los 53 del recuento publicado. Ni la estimación de viajeros ni las entrevistas aportan ese cálculo.
La conclusión respaldada por los datos es más limitada: los israelíes que regresaron pudieron ayudar a los rivales de Netanyahu en disputas muy ajustadas. Su contribución precisa sigue siendo desconocida, y la magnitud estimada de su participación no explica de manera plausible toda la distancia de ocho escaños respecto a la mayoría.