El primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, advirtió el 25 de septiembre ante la Asamblea General de la ONU que cualquier intento de India de “detener, obstaculizar o desviar” la parte de Pakistán en el sistema del Indo sería considerado por Islamabad un “acto de guerra”. También afirmó que “el agua nunca debe convertirse en un arma”.
La advertencia se produce después de que India decidiera en 2025 mantener el Tratado de las Aguas del Indo “en suspenso” tras el ataque de Pahalgam. Pakistán sostiene que el acuerdo no permite una suspensión unilateral. India afirma que la cooperación habitual no puede continuar mientras acusa a Pakistán de apoyar el terrorismo transfronterizo, acusación que Islamabad rechaza.
Cómo divide el agua el tratado
Firmado en 1960 con funciones específicas para el Banco Mundial, el acuerdo reparte los seis grandes ríos del sistema. India dispone de un amplio uso de los ríos orientales Ravi, Beas y Sutlej. Los occidentales (Indo, Jhelum y Chenab) están reservados principalmente a Pakistán, aunque India conserva derechos limitados para consumo doméstico, ciertos regadíos y generación hidroeléctrica.
El Banco Mundial no administra los ríos, pero participa en mecanismos concretos de resolución de disputas. Ambos países también mantienen procedimientos legales sobre proyectos hidroeléctricos indios. India rechaza la jurisdicción del tribunal arbitral en parte del litigio; Pakistán cita sus decisiones para sostener que el tratado sigue vigente.
¿Puede India cerrar el agua de inmediato?
No de forma total y rápida. Desviar o detener los ríos occidentales requeriría una enorme capacidad de almacenamiento y transferencia que India no posee actualmente a escala suficiente. Sin embargo, cambios en el intercambio de datos, la operación de presas y futuras obras pueden afectar el calendario de los caudales, las alertas de inundaciones y la seguridad hídrica pakistaní. La amenaza de Sharif combina, por tanto, retórica política con una disputa real sobre derecho e infraestructura.