Khaled Mashal, uno de los dirigentes más destacados de Hamás en el extranjero, declaró el 26 de septiembre de 2026, durante una reunión en línea sobre Al-Aqsa, que el lugar se encuentra en una "encrucijada".
Un informe detallado en árabe sobre sus declaraciones afirma que Mashal acusó a Israel de impulsar una transformación gradual del complejo mediante una mayor actividad religiosa judía, restricciones al Waqf islámico y un aumento del control israelí sobre las condiciones cotidianas. El informe también le atribuye la afirmación de que el papel del Waqf está siendo "obstruido sistemáticamente" con el objetivo de que la administración efectiva pase a ser israelí en lugar de islámica.
La reunión se celebró por Zoom bajo el título "Apoyo a Al-Aqsa frente a la agresión" y fue organizada por entidades propalestinas centradas en Jerusalén. La investigación no localizó una grabación completa y autenticada ni una transcripción oficial palabra por palabra de la intervención de Mashal. Por ello, algunas formulaciones publicadas por los medios deben tratarse como traducciones o resúmenes editoriales, no necesariamente como citas literales verificadas.
Una corrección importante: "espacial", no "de seguridad"
El informe en hebreo de Ynet dijo que Mashal acusó a Israel de intentar establecer una "nueva realidad religiosa, administrativa y espacial" en Al-Aqsa.
Eso difiere de versiones que hablan de "soberanía religiosa, administrativa y de seguridad". La palabra hebrea utilizada por Ynet significa "realidad", no "soberanía", y "espacial", no "de seguridad".
La investigación tampoco encontró una transcripción árabe completa con esa fórmula exacta de tres elementos. Lo más preciso es presentarla como un resumen de Ynet de las acusaciones de Mashal y no como una cita directa confirmada.
¿Ha cambiado realmente el statu quo?
La posición oficial del Gobierno israelí sigue siendo que el statu quo en el Monte del Templo, también conocido en el contexto musulmán como Haram al-Sharif y complejo de Al-Aqsa, no ha cambiado.
Según los acuerdos desarrollados después de 1967, el Waqf islámico se ocupa de la administración religiosa y civil interna, mientras que la Policía de Israel controla la seguridad, el orden público y el acceso práctico. Los musulmanes rezan en el recinto y los no musulmanes pueden visitarlo en horarios determinados. Según el arreglo tradicional, la oración de no musulmanes estaba restringida.
Sin embargo, la práctica sobre el terreno ha cambiado de forma gradual. En enero de 2026, la Policía de Israel confirmó que permitía a visitantes judíos introducir hojas aprobadas con orientaciones para la oración en zonas designadas por la policía. También se han documentado oraciones más visibles, postraciones, cantos y rezos judíos organizados en partes del complejo.
El 23 de julio, el ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben-Gvir, visitó el lugar y elogió que judíos estuvieran rezando allí. Reuters describió esas oraciones como contrarias al arreglo tradicional según el cual la oración en el recinto está reservada a los musulmanes.
Estos cambios no equivalen a una decisión formal del Gobierno de abolir el statu quo, pero sí muestran una modificación importante en la manera en que se aplican las reglas.
La política oficial y la práctica no son lo mismo
La Oficina del Primer Ministro continúa afirmando que la política israelí en el Monte del Templo no ha cambiado. Ben-Gvir, en cambio, apoya públicamente una ampliación de la oración judía, mientras que la policía permite ahora ciertas conductas que antes estaban prohibidas o sometidas a restricciones más estrictas.
No se encontró una nueva decisión del gabinete que autorice la oración judía general ni que transfiera la administración del recinto del Waqf a una autoridad israelí.
Por tanto, hay que distinguir dos niveles. Oficialmente, Israel dice que el statu quo sigue vigente. En la práctica, se han ampliado los límites de lo que pueden hacer los visitantes judíos.
¿Qué ocurre con el Waqf?
La afirmación de Mashal de que el Waqf está siendo debilitado se apoya parcialmente en hechos denunciados, pero va más allá de lo que las pruebas disponibles permiten demostrar con certeza.
Durante 2026 se informó de detenciones o prohibiciones de acceso a personal del Waqf, restricciones a empleados, dificultades para realizar reparaciones y límites a la entrada de determinados materiales. Las cifras de personas afectadas varían entre las fuentes y no se localizó ningún documento israelí que revoque formalmente la función administrativa del Waqf.
El Waqf sigue siendo la autoridad religiosa musulmana reconocida para la administración del recinto, mientras que la Policía de Israel mantiene el control práctico de la seguridad, el acceso, las exclusiones y el orden público.
Jordania afirma que el statu quo se está erosionando
El tratado de paz entre Israel y Jordania de 1994 reconoce el "papel especial" de Jordania en los santuarios musulmanes de Jerusalén. Jordania sostiene que todo el complejo de Al-Aqsa es un lugar de culto musulmán y que el Waqf vinculado a Jordania es responsable de su administración.
En agosto de 2026, Jordania convocó una reunión de emergencia de países árabes y musulmanes que condenó la oración y actividad judías en el lugar, las restricciones al acceso musulmán y la supuesta obstrucción del trabajo del Waqf. Se trata de una posición diplomática oficial, pero por sí sola no demuestra que Israel haya transferido formalmente el control religioso o administrativo.
Mashal también buscó movilizar a sus seguidores
Las palabras de Mashal no fueron solo una descripción administrativa. Según el informe árabe, pidió "resistencia y yihad", movilización popular palestina, acciones masivas en el mundo árabe y musulmán y medidas de los gobiernos de la región.
Ese contexto es importante. Mashal situó sus acusaciones dentro del mensaje político y de movilización más amplio de Hamás en torno a Jerusalén y Al-Aqsa.
Hamás llamó a su ataque del 7 de octubre de 2023 "Inundación de Al-Aqsa". Días después del ataque, el propio Mashal pidió manifestaciones y movilización en todo el mundo musulmán.
¿Qué se puede establecer?
No hay evidencia pública de que el Gobierno israelí haya decidido formalmente abolir el statu quo, retirar al Waqf de la administración o dividir geográficamente el recinto.
Al mismo tiempo, tampoco sería correcto afirmar que nada ha cambiado. Una oración judía más visible, la entrada de materiales de oración y las restricciones denunciadas sobre la actividad del Waqf apuntan a cambios reales sobre el terreno.
La acusación más amplia de Mashal sobre una toma de control israelí coordinada incluye, por tanto, una interpretación política que no ha sido demostrada plenamente, pero también se apoya en cambios de práctica documentados. Mantener separadas ambas cuestiones es esencial para entender la historia.