La propuesta se centra en los equipos, conocimientos e instalaciones que necesitarán los futuros desarrolladores de sistemas de fusión. Según el ministerio, la experiencia israelí en láseres, electrónica, materiales avanzados, inteligencia artificial y robótica puede encontrar un lugar en esa cadena internacional de suministro.
Tres presupuestos con objetivos distintos
La opción más limitada ampliaría el Instituto Israelí de Fusión Nuclear y Plasma Caliente. El ministerio calcula un costo de entre 50 y 100 millones de séqueles durante cinco años, destinado a investigación académica, becas y formación especializada. Esta vía reforzaría actividades que ya están en marcha.
La segunda opción establecería un centro dedicado a investigar la fusión, con una inversión estimada de entre 500 millones y 1.000 millones de séqueles durante cinco a siete años. La propuesta prioriza áreas donde Israel dispone de ventajas competitivas, mecanismos de financiación pública y privada y acceso empresarial y académico a infraestructuras nacionales, entre ellas SARAF.
El programa nacional es la alternativa más amplia
La propuesta de mayor alcance contempla entre 1.000 millones y 2.000 millones de séqueles durante siete a diez años. Incluye un organismo nacional de coordinación, instalaciones científicas modernizadas y programas académicos integrales. También estudiaría un reactor experimental en Israel mediante cooperación internacional.
Son alternativas de un documento estratégico sometido a consulta pública, no el anuncio de que se haya asignado el presupuesto máximo. La página ministerial fija el 10 de diciembre como fecha límite para presentar observaciones, abriendo una vía formal de participación a investigadores y empresas.
Tecnología israelí más allá de un reactor completo
El ministerio identifica varias puertas de entrada al sector: láseres, electrónica de radiofrecuencia y de potencia, materiales, robótica e inteligencia artificial. Su argumento industrial es que capacidades desarrolladas para otras aplicaciones exigentes pueden convertirse en componentes y tecnologías para proyectos internacionales de fusión.
Reuters también identificó dos empresas israelíes del sector: nT-Tao, que desarrolla un reactor compacto, y FusionMantle, especializada en componentes del núcleo. Sus enfoques muestran dos posibilidades distintas: diseñar un sistema completo o suministrar piezas especializadas que se integren en sistemas de otros desarrolladores.
El ministerio señala que su División de Planificación de Políticas y Estrategia y la Oficina del Científico Jefe elaboraron conjuntamente el informe. El marco propuesto reúne así las cuestiones de estrategia industrial e investigación científica, tanto las tecnologías que Israel puede suministrar como los conocimientos necesarios para desarrollarlas.
Un horizonte comercial que exige trabajo previo
La fusión libera energía cuando se unen núcleos atómicos ligeros, el mismo proceso que alimenta al sol. El ministerio la considera tanto una posible fuente futura de electricidad como un mercado industrial para proveedores israelíes. Por eso las inversiones propuestas abarcan personal e instalaciones, además del desarrollo empresarial.
El organismo prevé que las primeras centrales comerciales podrían conectarse a la red durante la década de 2030 y que surgiría un mercado mucho mayor entre 2040 y 2050. Son previsiones sobre una tecnología en desarrollo, no un calendario de entrega de una central israelí.
La prioridad inmediata es más concreta: crear conocimientos y alianzas mientras los desarrolladores internacionales eligen tecnologías y proveedores. La consulta presenta tres niveles de ambición, con diferencias importantes en infraestructura, formación y coordinación nacional.