Un diplomático al que nadie etiquetó
Eitan Fischberger había publicado el día anterior un vídeo sobre @Wallface. En él describía la cuenta como una operación psicológica catarí cuyo responsable se hace pasar por estadounidense. La respuesta que llegó después, escribió el 8 de octubre, vino de alguien a quien nunca había etiquetado: el embajador adjunto de Catar en Estados Unidos.
"Extraña coincidencia, ¿no?", preguntó Fischberger.
El diplomático es Hamad Al-Muftah, segundo jefe de misión de la embajada de Catar en Washington. Que un alto funcionario extranjero decida defender una cuenta política anónima que se presenta como estadounidense es el detalle que está en el centro del argumento de Fischberger.
Lo que dijo Al-Muftah y lo que no dijo
Al-Muftah respondió que interactúa con todo el mundo y que sus 3.700 seguidores no podían explicar los cerca de 40.000 que sigue @Wallface. Acusó a Fischberger de sacar de contexto las palabras del primer ministro catarí, dijo que los bots amenazan a cualquiera que responda a mensajes contra Catar y enumeró lo que llamó las "tácticas básicas" de Fischberger.
No dijo quién gestiona @Wallface. Sí ofreció, en cambio, una explicación de por qué la cuenta había cambiado la ubicación que muestra: las amenazas de los bots, sugirió, podrían ser la razón. La crítica de Fischberger giraba en torno a dónde está realmente la persona detrás de la cuenta, y la respuesta del diplomático catarí fue directa a ese punto.
Por qué la pregunta da en el blanco
El desafío de Fischberger no surgió de la nada. En una publicación anterior, fechada el 6 de octubre, afirmó que Catar había dicho a CNN que no realiza operaciones de influencia extranjera contra Occidente, mientras él había desenmascarado una en X semanas antes.
El historial público del gasto de influencia de Catar es extenso. Investigadores de la Fundación para la Defensa de las Democracias escribieron en junio de 2026 que Catar ha gastado más de 235 millones de dólares en empresas estadounidenses de lobby y relaciones públicas, según los registros de la Ley de Registro de Agentes Extranjeros. Una revisión de documentos del Departamento de Justicia hecha por el Washington Examiner halló que, tras las elecciones estadounidenses de 2024, más de la mitad de los contactos de los agentes cataríes con la prensa se dirigieron a medios y comentaristas conservadores, frente a cerca del 10% antes. La base de datos de financiación extranjera del Departamento de Educación, lanzada en enero de 2026, sitúa a Catar como el mayor financiador extranjero de las universidades estadounidenses, con 6.600 millones de dólares.
Los mismos investigadores describieron Eekad, una plataforma en árabe que se presenta como verificación independiente de datos, como un caso con patrones que apuntan a un control catarí.
La pregunta que sigue sin respuesta
La respuesta de Al-Muftah dedicó sus palabras a Fischberger. No dijo a los lectores quién está detrás de @Wallface, dónde está esa persona ni por qué un diplomático en Washington seguía una disputa en la que no se le había nombrado.
Esas son las preguntas que Fischberger puso sobre la mesa. Mientras nadie las responda, la rapidez de la reacción catarí sigue siendo su prueba más sólida.